Preservativo femenino: la alternativa

Uno de los productos menos conocidos por las mujeres, y desconocido totalmente por los hombres, es el preservativo femenino. Sí, sí, chicas. Para nosotras también hay preservativos. La razón por la que son menos conocidos es porque no se ha comercializado a gran escala con ellos, es decir, ninguna marca –como Durex o Control- se ha propuesto lanzarlo al gran mercado y darlo a conocer. ¡Pero para eso estamos nosotros! Para comentaros, explicaros y hablaros de productos poco conocidos.

Aunque desconfiéis de este producto, hemos de deciros que protege igual –incluso más- que un preservativo masculino, exacto el “de toda la vida”. Este tipo de preservativos protege un poco más las zonas genitales femeninas ya que la parte exterior es mucho más amplia y por lo tanto cubre más zona que el masculino, el cual permite que ciertas zonas genitales sigan rozándose y se puedan transmitir algunas ETS leves, tales como hongos, cistitis, ladillas…

Un punto positivo que tiene este producto es que no está hecho del mismo material que los preservativos masculinos. Al contrario que el preservativo común, que está hecho de látex, este está hecho de poliuretano. ¡¡Exacto!! Los alérgicos al látex tenéis otra nueva opción además de los preservativos sin látex.

Aquí os lo presentamos.

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Si bien la imagen puede asustaros un poco, que no se os acelere el corazón porque aunque parezca muy grande y difícil de manejarlo, es totalmente lo contrario. Como sabemos que no estáis familiarizados con este producto, os explicamos a continuación cómo utilizarlo.

La colocación, aunque al principio se os haga un mundo, es lo más fácil que colocar un preservativo masculino. Como veis tiene dos aros, uno abierto y otro cerrado. Obviamente, el cerrado es el que se introduce en la vagina. Para ello, lo que deberemos hacer es doblar el aro, formando así un 8. Cuando ya lo tengamos, colocamos el aro en la abertura vaginal y empujamos con el dedo índice o el corazón, eso ya es decisión vuestra. Tenemos que seguir empujando el aro interno con los dedos o bien con la ayuda de vuestra pareja, usando su pene. Podéis hacerlo por fuera del preservativo – si es con los dedos- y por dentro, es decir introduciendo los dedos o el pene de vuestra pareja dentro del preservativo. ¡¡Recordad: Mucho ojo con uñas, anillos, etc. ya que lo podrían romper!! Por último lo que tenemos que hacer es asegurar la colocación del aro exterior. Para ello, debemos fijarnos bien y poner el aro exterior sobre los labios mayores. Tras esto… ¡Listo! Ya podemos ponernos a la faena.

Por si os queda alguna duda os dejamos una imagen que os enseña cómo colocarlo.

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La forma de extracción es también muy sencilla. Lo único que tendremos que hacer es enroscar la parte exterior del preservativo, hacer un nudito en el extremo y tirar con cuidado. ¡Hecho!

Como veis su uso es muy sencillo. Lo bueno de este tipo de preservativos es, como ya hemos dicho, que protege más zonas, no está hecho de látex, se puede colocar cuando queramos – no dependemos de la erección de nuestra pareja- y es mucho más recomendable para las relaciones anales.

Su lado negativo es que es muy grande y el exterior puede resultar un poco incómodo, si se coloca antes del coito limita las relaciones orales y con él se consigue una menor estimulación clitoriana.

 

Esperamos que hayáis disfrutado del post y que os atreváis a probar éste producto.

¡Sed malos y a desatarse!